El empleo informal en México
En México, casi el 60% de la población económicamente activa labora en el sector informal. Pero, ¿qué es precisamente un trabajo o empleo informal?
En general, el trabajo informal se refiere a las actividades laborales que no están cubiertas por las leyes laborales o de seguridad social.
Incluye empleos realizados fuera del marco regulatorio gubernamental y que, en su gran mayoría, carecen de estándares de seguridad, horarios regulados y salarios mínimos garantizados.
Los trabajadores informales pueden ser autónomos, como vendedores ambulantes, dueños de puestos de comida, pequeños prestadores de servicios o, simplemente, empleados en empresas informales.
La economía informal en México es un fenómeno con muchas causas e implicaciones que van desde lo económico hasta lo social.
Es bastante complejo, ya que engloba una serie de actividades comerciales y laborales que, si bien son totalmente legales, operan al límite de la regulación y la supervisión gubernamentales.
Este vasto sector, que involucra a millones de mexicanos cada día, representa un porcentaje significativo del Producto Interno Bruto (PIB) del país, pero al mismo tiempo, plantea serios desafíos para el desarrollo económico y la equidad social.
A continuación, se explicará acerca de su origen, sus causas, sus implicaciones y el impacto que tiene en la economía y sociedad mexicanas en general.
El objetivo es ofrecer una comprensión detallada y enriquecedora de esta realidad económica tan característica de nuestro país y que, más allá de los números y las cifras, representa la cotidianidad y el esfuerzo de gran parte de la población mexicana.
tiene a la economía?
No hace falta ser un experto en la economía mexicana para darse cuenta de que en el país hay demasiada gente trabajando informalmente.
Una rápida visita a la página del INEGI nos da cifras que nos dan una idea de lo grande que es esta situación.
A pesar de que el PIB generado por el sector económico informal es equivalente al 22% (aproximadamente 4.4 billones de pesos), es el 56% de los mexicanos (28.2 millones) que trabaja en estas condiciones.
El INEGI explica la estadística de la siguiente manera: “por cada 100 pesos generados del PIB del país, 78 pesos lo generan 44% de ocupados formales, mientras que 22 pesos los generan 56% de ocupados en informalidad”.
Es un hecho que la falta de formalidad en el ámbito laboral es uno de los principales obstáculos para lograr el ejercicio pleno del derecho al trabajo. Los más afectados de manera directa por esta situación son, por supuesto, los trabajadores, sean empleados o autoempleados.
Esto se debe a que la informalidad propicia la vulnerabilidad legal y económica, la cual puede ocasionar de manera indirecta falta de acceso a servicios y derechos básicos como salud, educación, tiempo de ocio, etc.
De igual manera, esto implica que tanto los trabajadores como las empresas no pueden o no tienen que pagar impuestos.
Por un lado, es una ventaja a corto plazo ya que los trabajadores no ven su sueldo reducido y las empresas aumentan sus rendimientos al no cumplir con sus obligaciones fiscales, sin embargo, para quien busca estabilidad y crecimiento, estas acciones terminan impactando negativamente, ya que como se mencionó anteriormente, los trabajadores se ven vulnerados en varios aspectos y el gobierno no recibe los aportes económicos necesarios para garantizar derechos y servicios de la población económicamente activa.
En estas situaciones, según la organización México Social, también se presenta una baja productividad del empleado y la empresa, alta rotación de personal, competencia desleal y malas prácticas en diversos campos laborales.
situación en el país?
Al ser una problemática multifactorial, señalar todos los elementos que llevan a los altos índives de informalidad es una tarea complicada, sin embargo, gracias a diversos estudios y estadísticas hechos en el país, ha sido posible identificar las principales causas y relaciones que hay entre la sociedad y las tasas de informalidad.
En general y por obvias razones, los mexicanos prefieren un trabajo estable, formal y bien remunerado. Desgraciadamente, son más difíciles de encontrar y calificar para ser contratado en ellos.
Esto es una clara consecuencia de los relativamente bajos porcentajes de escolaridad en el país, ya que, según datos del INEGI, sólo el 24% de la población cuenta con una educación media superior (bachillerato o equivalente), y tan solo el 21% cuenta con algún tipo de estudio universitario.
Un dato interesante acerca de la informalidad es el hecho de que las mujeres forman una parte ligeramente mayor de este sector laboral.
De acuerdo con datos proporcionados por Statista, la población económicamente activa de mujeres trabajando en la informalidad es del 30%, mientras que solo el 28.2% de los hombres trabaja en estas condiciones.
De acuerdo con México Social, esto se debe a que muchas de las mujeres abandonan sus puestos de trabajo formales debido a que en la informalidad se pueden conseguir trabajos con horarios flexibles, lo cual también se relaciona con el hecho de que muchas mujeres no pueden acoplarse a horarios establecidos debido a que son jefas de familia.
Otra causa de esta situación, de acuerdo con lo que señala un artículo publicado el INEGI es la microempresalidad, en otras palabras, la cantidad de empresas que tienen 10 empleados o menos.
El problema con este tipo de empresas es que, al ser tan pequeñas, son menos productivas, ya sea por falta de desarrollo tecnológico o simplemente como una estrategia para mantenerse fuera del radar de los organismos fiscales como el SAT.
En este artículo se concluye que, debido a la corrupción en el gobierno, la poca facilidad para conseguir un financiamiento para un negocio y la dificultad en aspectos legales, económicos y logísticos para comenzar son los principales factores que dificultan que surjan empresas o que estas crezcan, lo que hace, a su vez, más difícil a la población el acceso a un trabajo formal.
para las personas
en la informalidad
La jubilación y los planes para el retiro son una preocupación creciente en México, especialmente tomando en cuenta la alta proporción de trabajadores en el sector informal.
Los trabajadores formales a menudo contribuyen a un plan de pensión estatal o administrado por el empleador que les proporciona un ingreso después de la jubilación.
En el caso de México, el sistema de pensiones está ligado a la afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Los trabajadores informales, al no estar protegidos por sus empleadores con una afiliación a estos organismos, solo estarán preparados económicamente para su retiro si realizan aportes voluntarios, lo que es raro que ocurra debido a que por el simple hecho de que el salario que reciben no es suficiente para cubrir todas sus necesidades, la posibilidad de que dejen una parte de su dinero guardada para la posteridad es poco realista y muy difícil de lograr.
Como resultado, muchas personas que trabajan en la economía informal esperan poder ahorrar para la jubilación de forma independiente, lo que puede ser un desafío dados los ingresos irregulares y, muy a menudo, bajos.
Además, la falta de educación financiera puede afectar la capacidad de las personas para planificar y ahorrar para el futuro. Sin una fuente segura de ingresos en la jubilación, los trabajadores informales pueden caer en la pobreza en la vejez.
El grupo de personas que está en edad de retiro, mayores de 65 años, ha crecido y crecerá rápidamente.
Debido a esto, incluso han catalogado a este problema como una bomba de tiempo. Actualmente, ya representan una carga del 15% del presupuesto de egresos y en muchas ocasiones se considera que estas pensiones no son suficientes para llevar una vida digna.
Se prevé que este problema siga creciendo hasta el año 2040, tiempo en el cual la carga de los sistemas de pensiones en la economía de México será mayor.
Esto se debe principalmente a que la mayoría de estos sistemas de pensiones carece de una estructura firme y muchas de ellas son insostenibles.
La única razón por la cual han funcionado hasta ahora es por el crecimiento demográfico que ha tenido el país, pero con la ralentización de este, es decir, una mayor cantidad de adultos mayores, la carga sobre el sistema económico será cada vez mayor, misma que tendrán que soportar las nuevas generaciones, lo que a su vez dificultará su situación económica, su ahorro o plan de pensión para el retiro.
En conclusión, aunado a que las personas que trabajan en la informalidad tienen la dificultad de generar una estrategia de ahorro para el retiro, la situación actual del sistema de pensiones dificultará que más gente tenga acceso a una pensión, especialmente gente joven, lo que nos ofrece un panorama no muy alentador.
en el país
De acuerdo con lo mencionado por la organización México Social, dentro de un sistema económico capitalista, es prácticamente imposible erradicar el trabajo informal, ya que el sistema es propenso a la inestabilidad y por lo tanto tiende a propiciar a la población a recurrir a un empleo informal. Sin embargo, al haber analizado sus causas, correlaciones y su evolución en el país, hay varios expertos que están de acuerdo en diversas acciones que pueden aminorar esta situación.
Para mejorar el ámbito laboral en México, no basta con solamente fiscalizar todo y estar en orden con el gobierno, que, por supuesto es muy importante y un paso indispensable para formalizar la mayoría de los empleos, sino que también hace falta analizar las dificultades que tiene la población para acceder a un empleo, así como la desigualdad social, económica y física que existe entre las personas que forman la fuerza laboral de este país.
Algunas propuestas y posibles estrategias abordadas por la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (CEPAL) para mejorar la situación son crear mecanismos que faciliten la afiliación a la seguridad social para trabajadores sin este tipo de cobertura, un marco regulatorio innovador, eliminar los esquemas que se etiquetan como subcontratación, pero que al final solo son evasión de obligaciones laborales -lo que ya se hizo en el anterior gobierno federal, por cierto-, además de crear programas para apoyar a mujeres vulnerables que se ven obligadas a trabajar en la informalidad, disminuyendo también la diferencia de oportunidades entre hombres y mujeres.
A México le queda un gran camino por delante para poder mejorar las condiciones laborales que experimenta día a día la mayoría de los mexicanos que, aunque provee oportunidades de empleo y sustento a millones, también es una fuente de vulnerabilidad y desigualdad, con una notoria carencia en la seguridad laboral y acceso a beneficios como el ahorro para el retiro.
Se necesita una solución que incluya reformas en políticas laborales, educación financiera y ampliación de la cobertura de la seguridad social. Solo así, se podrá construir un futuro en el que la mayoría de los mexicanos tenga la oportunidad de trabajar en condiciones dignas y seguras, sin tener que preocuparse todos los días acerca de su futuro laboral y económico.
*El autor es alumno del Tec de Monterrey