La importancia histórica del
frijol en la dieta del mexicano
El frijol es un alimento fundamental en la dieta de los mexicanos, con una presencia histórica y cultural que se remonta a la época prehispánica.
Forma parte de la canasta alimenticia básica junto con el maíz y el chile, y es un componente esencial de la gastronomía tradicional.
Su importancia radica no solo en su valor nutricional, sino también en su accesibilidad y versatilidad para la preparación de distintos platillos en todos los estratos sociales.
El consumo de frijol varía según la región y los hábitos alimenticios de cada familia. En promedio, cada mexicano consume entre 8 y 10 kilogramos de frijol al año, aunque este número ha disminuido en comparación con décadas anteriores debido a la diversificación de la dieta y el acceso a otros alimentos.
En zonas rurales, donde los hábitos alimentarios conservan una mayor tradición, el consumo de frijol sigue siendo elevado.
Las familias mexicanas lo incorporan en diversas preparaciones como frijoles de olla, refritos, sopas, ensaladas y hasta en harinas o productos industrializados.
El frijol es una excelente fuente de proteínas de origen vegetal, lo que lo convierte en un alimento clave para la nutrición, especialmente en comunidades con bajo acceso a proteínas animales.
Su perfil nutricional incluye; Proteínas: Aporta entre 20% y 25% de su peso en proteínas, aunque es recomendable combinarlo con cereales como el maíz para obtener una proteína más completa.
Fibra: Su alto contenido de fibra contribuye a la digestión y ayuda a prevenir enfermedades gastrointestinales.
Minerales: Es rico en hierro, calcio, fósforo, potasio y zinc, fundamentales para la salud ósea y el sistema inmunológico.Vitaminas: Contiene vitaminas del complejo B, especialmente B1 (tiamina) y B9 (ácido fólico), esenciales para el metabolismo y la formación de células.
Bajo en grasa: Su contenido graso es mínimo y mayormente insaturado, por lo que es un alimento saludable para el corazón.
México es uno de los principales productores de frijol a nivel mundial.
Los estados con mayor producción son: Zacatecas, el cual aporta cerca del 40% de la producción nacional, después le siguen estados como, Durango, Chihuahua, Sinaloa, Nayarit, San Luis Potosí y Guanajuato.
Estos estados cuentan con condiciones climáticas y de suelo favorables para el cultivo del frijol, siendo Zacatecas y Durango los principales en variedades de temporal y Sinaloa en variedades de riego.
En México se cultivan más de 50 variedades de frijol, aunque las más comunes son: Negro: El más consumido en el centro y sur del país.Flor de Mayo y Flor de Junio: Variedades de color rosa claro, populares en el Bajío y centro del país. Peruano o Canario: De color amarillo claro, más común en el occidente y norte del país. Azufrado: Similar al peruano, pero con un tono más oscuro, predominante en Sinaloa. Pinto: Muy popular en el norte del país. Vaquita o Bayo: De color marrón claro, consumido en diversas regiones.
Cada variedad tiene características particulares en cuanto a sabor, textura y tiempos de cocción, lo que permite una gran diversidad de preparaciones en la cocina mexicana.
El frijol sigue siendo un pilar de la alimentación en México debido a su alto valor nutricional y su presencia en la cultura culinaria.
Además, la producción de frijol en México es clave para la seguridad alimentaria, siendo varios estados líderes en su cultivo.
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Sin embargo, por las altas cantidades de paquetes alimenticios entregados al mes, tenemos que recurrir a comprar varias toneladas al mes y a hacer colectas en el año como la Semana del Hambretón, donde acopiamos arroz, aceite y por supuesto frijol.
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