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Martes 29 de Julio de 2014    
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DÍA DEL PADRE
Orgullo compartido
Eduardo Nájera, padre e hijo, quienes nacen con la música por dentro, comparten respeto y admiración entre ellos
Claudia Peralta
17-06-2012
 
Eduardo Nájera Zazueta (Rebeldía Norteña) y Eduardo Nájera Ramírez (Los Nuevos Rebeldes) comparten más que amor: pasión musical.
Fotografía: Noroeste/Noé Mascareño/Cortesía.
 
 
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CULIACÁN._Padre e hijo nacieron con la música por dentro al igual que el abuelo. Desde pequeños, el único interés en las vidas de Eduardo Nájera Ramírez y Eduardo Nájera Zazueta era tocar la batería y así lo reflejaban al tomar los lápices como baquetas en la escuela.

Su potencial musical era evidente y de alguna manera "arropado" por los maestros. El tiempo pasó y Eduardo vio cristalizado su sueño hace casi 15 años al formar Los Nuevos Rebeldes, mientras su hijo, al año y medio, con Rebeldía Norteña.

La admiración entre ambos es mutua y va más allá de los escenarios, sus miradas se iluminan al hablar uno del otro, al igual que cuando Eduardo lo hace de su padre, Melchor Nájera Chávez, a quien perdió a los 14 años cuando se encontraba en una gira con Los Rebeldes del Norte en Estados Unidos, en 1990.

"Mi papá me enseñó que tenía que respetar a mis mayores, él siempre le dio su lugar a la gente, y es lo mismo que le he enseñado a mi hijo", recordó Eduardo. "Mi papá nos enseñó lo mejor, me dio mucho amor, me dio amor de más".

"Todo el tiempo estuve pensando en la música, fue mi prioridad, cuando mi papá falleció dejé la escuela, porque no había quien mantuviera a mi mamá, y aunque no me dedicaba a la música, me encantaba; la única batería que tenía me la regaló mi papá y es con la que él trabajaba, me dijo 'hijo te voy a regalar mi batería, cuando me venga de Los Ángeles, no llegó él, menos la batería".

El deceso de Melchor fue un duro golpe para su familia, pues además que contaba con 35 años los dejó desprotegidos, algo que no sucedería en el caso de Eduardo.

"Me dolió bastante su muerte, porque soy el mayor de cuatro hermanos, tenía 14 años cuando mi papá falleció, qué diera por tenerlo, por eso uno tiene que valorar lo que la vida le da, aunque a veces hay altas y bajas, y le digo a mi hijo que él lo mandó conmigo", comparte Eduardo.

"Si me porto un poco duro con mi hijo es porque no quiero que sufra lo que yo sufrí, es por eso que a veces se me pone medio serio, pero le digo 'no te me enojes papá porque son cosas que no quiero que sufras'".

De tal palo...

Cita el dicho que de tal palo tal astilla, y eso eso lo que ocurre con los Eduardos, pues desde niños demostraban su predilección musical por la batería.

"En la escuela nunca puse atención a un pizarrón, agarraba los lápices como baquetas y los maestros sabían que venía de padre músico y me llamaban la atención una vez pero después ya no me decían nada", rememora Eduardo.

"Se puede decir que traigo la música desde que nací, todo el tiempo me ha encantado, igual mi hijo, y sin que yo se lo dijera, la gente me dice 'te acuerdas cuando andabas en los camiones con tu hijo, porque en aquel entonces no tenía carro, y mi hijo de unos 2 ó 3 años empezó a hacer musarañas con la batería, la gente me decía este niño va a ser músico'".

En aquel entonces, el líder de Los Nuevos Rebeldes estaba iniciando con el grupo y durante los ensayos Eduardo júnior se moría por participar con ellos, siempre que podía agarraba el cencerro y bailaba.

"Recuerdo que tenía como 7 años y mi papá ya empezaba a trabajar muy bien y siempre que se iba en el camión que tenían yo lloraba, se me hizo costumbre todos los días y más tarde se me pasaba y me iba a jugar", comparte Eduardo júnior con una gran sonrisa en el rostro.

"Y a los 11 años me dice mi papá 'te gusta la música, pues vente conmigo, te voy a llevar a tocar', siempre estuve sentado a su lado viéndolo y observando cómo se llevaba entre compañeros y hasta la fecha lo hago cuando no toco, me siento muy a gusto, me relaja su música desde entonces".

Eduardo, quien comenta que el ver a su hijo con el rostro bañado en lágrimas lo hacía sentir mal, y se iba a trabajar con sentimiento de culpa por dejarlo en ese estado; se sorprendía por el interés que mostraba por la pasión de él.

"Yo estaba ensayando y él quería tocar, le decía 'hijo vete para allá, siéntate a un lado', 'no, es que quiero tocar papá', todo el tiempo estaba ahí viéndome y algunas veces me preguntaba", dice Eduardo.

"Me tiene bien sorprendido, no puedo decir que es el mejor baterista pero bendito sea Dios que el alumno superó al maestro que es lo que más me importa y estoy bien contento, la gente y los músicos me lo han dicho '¿qué se siente que tu hijo ya te superó?', es lo que todo el tiempo a Dios y mi padre le pedí, que mi hijo llegue a ser alguien y con las ganas que le está echando, ahí va".

"Guayo", como llaman a Eduardo, antes de tener su propia batería acabó con todas las jarrillas de su mamá, María Magdalena Ramírez, y de sus tías. Incluso de esa forma y con dos primos llevaban serenatas a sus amigas de infancia.

'El alumno supera al maestro'

Mientras que Eduardo se vio "obligado" a abandonar los estudios para sacar adelante a su madre y tres hermanos, su hijo lo hizo por el llamado de la música, algo que le costó aceptar a él y su esposa.

"No lo obligué, él me dijo 'papá, la verdad no quiero estudiar, ya se leer, escribir, sacar cuentas', 'hijo aunque no lo creas la escuela es lo que te está enseñando para vivir bien', no pudimos, lo intentamos de mil maneras pero no lo hicimos desistir", comenta el líder de Los Nuevos Rebeldes.

"Él me dijo 'te prometo que si en un año no me supero, regreso a la escuela, increíblemente en menos del año, estábamos viendo una superación grande de él, y dijimos 'ya nos tapó la boca'".

"Tengo un gran hijo que no nada más piensa en él, sino en mí, en su madre y hermana, su mamá le ha enseñado muchas cosas, simplemente cuidarse él y su dinero, llega de su trabajo y le dice 'mamá, voy a agarrar una feriecita y lo demás es para ti', ahorita es raro el hijo que lo hace".

-- ¿Qué es lo que más admiras de tu papá?

"Como se ha supera a sí mismo, en la música es lo que me alienta a seguir, como él dice: hay que ser noble con la gente, respetarla al igual como al colega músico, muchas cosas que admiro de él... su sencillez, la verdad le tengo mucho respeto, cariño y lo admiro", refiere el joven de 17 años.

Su padre lo dio a conocer orgullosamente en las presentaciones que él tenía, y ahora, sus amigos y clientes los piden para que les amenicen cuando Los Nuevos Rebeldes no tienen disponible la fecha.

Las cosas cada vez son menos sencillas en el gremio grupero, pero algo tiene claro Eduardo, además de poner en alto el nombre de su agrupación, seguir trabajando para sacar adelante a su familia.

"Hemos pasado por muchas cosas, pero Dios nos quita todo el peligro bendito sea Dios", concluye Eduardo.

FAMILIA MUSICAL

La dinastía de los Nájera se destaca por ser conocidos músicos, entre ellos el abuelo, padre y nieto: Melchor Nájera Chávez perteneció a Los Rebeldes del Norte; Eduardo Nájera Ramírez formó Los Nuevos Rebeldes y Eduardo Nájera Zazueta fundó Rebeldía Norteña.

"Mi papá me dio mucho amor, me dio amor de más".

"Gracias a Dios tengo un gran hijo que me ha demostrado muchas cosas, él no anda de vago, es bien dedicado a lo suyo… estoy bien orgulloso de él".

Eduardo Nájera Ramírez

Los Nuevos Rebeldes

"La verdad le tengo mucho respeto, cariño y lo admiro mucho".

Eduardo Nájera Zazueta

Rebeldía Norteña 


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