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Miércoles 23 de Abril de 2014    
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Del ballet en Mazatlán, al Lido de París
La mazatleca, Melly Cerrillo, es la primera latinoamericana que forma parte del selecto grupo de bailarinas del cabaret parisino
Héctor Guardado
02-06-2012
 
Melly Cerrillo
Fotografía: Noroeste/ Daniel Santana/ Internet.
 
 
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El Lido de París es considerado el mejor espectáculo de Music Hall del mundo, por encima de los que se presentan en Las Vegas, pues sus bailarinas son un selecto grupo de mujeres, la mayoría entrenadas en el ballet, elegidas por su estatura y su estilizada estética, que están consideradas entre las mujeres más bellas del mundo.

La mazatleca Carmen Cerrillo es la primera latinoamericana que forma parte de ese selecto grupo de mujeres.

Cuando tenía 9 años de edad, Melly, como la llama desde niña su mamá Leticia, vio a una de sus primas hacer una aparición en el escenario del Teatro Antonio Haas en puntas de ballet.

Desde ese día tuvo una fijación: "Yo quiero hacer eso, quiero verme como se ve ella". Después de una corta temporada en la Academia de Lourdes Téllez, la maestra le recomendó hacer audición en la Escuela de Ballet del Centro Municipal de Artes de Mazatlán.

En ese momento la escuela era dirigida por la prestigiada maestra Mirta Hermida. Melly fue la única que pasó la audición de las niñas que llegaron de la escuela de las Téllez. Su esbelta figura, sus extensiones y su flexibilidad le dieron el pase.

"Entrar en la Escuela de Ballet del Centro Municipal de Artes fue determinante en mi futuro, ahí me dieron las bases que me permitieron soñar con ser bailarina de una compañía de ballet, del de Monterrey o de la Nacional de Danza. Para ponerme al corriente de las demás compañeras tomaba clases con tres grupos en el mismo día, sin la pretensión de ser la mejor, simplemente porque lo disfrutaba mucho", comenta.

"Cuando mi mamá no me podía llevar a clases me ponía a llorar, le rogaba que me llevará, era una tragedia. Nunca quise ser la mejor, me daba cuenta que había niñas muy buenas, pero a mí lo que me gustaba era bailar, competir no estaba en mi conciencia, no existía esa situación para mí y esa actitud natural me ayudó a no sufrir, sino a gozar cada una de mis clases, cada uno de los espectáculos en los que participé".

En un año, Melly se puso al nivel de las niñas más adelantadas y el reconocimiento de sus maestras no se hizo esperar.

"Cuando terminé mi quinto año en la escuela, las maestras me dijeron que fuera a terminar el nivel medio profesional a Cuba, pero como en ese año no permitían alumnos extranjeros en la prestigiada escuela de La Habana, me fui a Camagüey y ahí terminé. Tenía mi título de bailarina y me vine a México a hacer audiciones en las compañías mexicanas", recuerda.

"En Monterrey no vi claro y me fui a la Ciudad de México para probar suerte. Me aceptaron como oyente en la Compañía, duré como un año y medio así, pero nunca tuve compañero varón para entrenar, mi peor enemigo era mi estatura y mi delgadez, pero con el tiempo se convirtieron en mis mejores aliados, fueron las cualidades que me ayudaron a cumplir mi sueño, dedicarme a la danza".

Melly compartió que para mantenerse en México tuvo que trabajar apoyando en la organización de convenciones, sirviendo en los equipos de apoyo de presentaciones de automóviles o marcas de productos de belleza. Era parte de la agrupación de Queta Rojas.

"En ese tiempo para seguir conectada con el ballet ingresé a una compañía independiente que dirigía el primer bailarín de la Compañía Nacional de Ballet y estuve entrenado con él, pero no había contrato, ni ingresos, ni trabajo. Pasé un año trabajando y fue entonces que hice un recuento para consolidar mi futuro. Decidí hacer la audición para maestra de ballet en Bellas Artes, quedé entre las cinco aspirantes de entre 40 que hicimos el examen".

El destino la llevó al Lido

"Estaba trabajando en una convención de Domecq y mi jefe era un francés. Me invitó a salir con un amigo de él, que porque estaba igual de alto que yo, un día salimos juntos y después que pasaron algunos meses de ir al cine y al teatro nos hicimos novios, me invitó a París y me dijo que por qué no llevaba mis papeles para hacer audición en el Lido. Yo ni sabía qué era eso y mi novio me dijo que lo revisara en Youtube", comenta.

"Hice la audición, llegué con mis medias punta y sin maquillaje. Después supe que las audiciones se hacen con tacones y maquillaje de escenario. Les gustó el nivel de ballet que manejo, vieron muchas posibilidades en mí, era abril y me dijeron que en octubre me mandaban el contrato, cuando me preguntaron que si conocía el espectáculo y les dije que sí, porque lo había visto en Youtube, se rieron a carcajadas y me invitaron a verlo. Me quedé asombrada por la belleza y la perfección, es un sueño y yo soy parte de eso".

La estatura mínima para pertenecer al selecto grupo de bailarinas es de 1.75 metros. Melly mide 1.80 metros y tampoco tuvo problemas con el peso, es más, les gustó que fuera tan delgada y lo que definió su pase fue su desarrollada técnica de ballet adquirida en la Escuela Municipal de Ballet de Mazatlán.

"Cuando vi el show me di cuenta de la magnitud del evento en donde me había metido. De abril a octubre estudié jazz y ballet y en octubre me llegó el contrato. En dos semanas me tuve que aprender 10 coreografías, fue estresante, no tanto la danza, pero sí cambiar de ciudad, de País, de comida, pero me sentía bien, estaba cumpliendo mi sueño de ser bailarina y a lo grande" comenta.

"Otra cosa que te tienes que aprender son los cambios de vestuario, cada bailarina tiene un ayudante y mis compañeras son mujeres bellísimas egresadas de las escuelas de ballet del Bolshoi y del Kirov, me siento muy segura, son shows para mil personas y hacemos dos cada noche en temporada alta".

Melly dice que en París las bailarinas del Lido son una institución y son muy respetadas y valoradas por la sociedad.

"Mi sueño de ser bailarina profesional se cumplió, lo chistoso fue que no lo busqué, fue algo que surgió, estaba predestinado para mí: el Lido de París es mi lugar", explica.

ESTATURA

La estatura de Melly Cerrillo (1.80 metros) fue un obstáculo para ingresar en la Compañía Nacional de Danza de México, pero fue su principal aliada para ser aceptada en el selecto grupo de bailarinas del Lido de París.

COMIDA

Melly Cerrillo adora la comida francesa y ya tiene dos restaurantes favoritos, uno está en el barrio de República de París. Su platillo favorito es el Foi a gras.

BAILARINA

Carmen Cerrillo Camacho estudió cinco años en la Escuela Municipal de Ballet.

Se graduó en la Escuela de Ballet de Camagüey, Cuba, como maestra de ballet.

Cursó la especialización de Pedagogía en ballet en el Instituto Nacional de Bellas Artes.

EL LIDO

Las bailarinas del Lido de París son consideradas entre las mujeres más bellas del mundo, tienen que medir 1.75 metros de estatura, por lo menos, y tener un peso especial para poder mantenerse en el cuerpo de ballet.

Entre las compañeras de Melly Cerrillo están egresadas de las escuelas del Ballet Bolshoi, del Kirov y de la Ópera de París.

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