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Jueves 2 de Octubre de 2014    
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Defensor de lector
Del lector al elector: prudencia y sabiduría
Adrián García Cortés
20-05-2012
 
El infatigable y siempre oportuno Guillermo Gómez García, economista y consultor, nos reenvía un comentario de Luis Rubio que pide al lector prudencia y sabiduría al emitir su voto el próximo 1° de julio. Sin ánimo partidario y a la vista de las escasas propuestas de los candidatos presidenciales, Rubio nos apunta:

“En México, el viejo sistema, pasó décadas administrando y manejando el conflicto más que resolviendo los problemas y atacando las causas”.

Es obvio que en la coyuntura electoral que se nos avecina, el planteamiento fundamental del o los problemas del País, es el sistema político vivido en más de un siglo y cuya vigencia ha perdido eficacia y capacidad para atender las demandas de las nuevas generaciones.

Rubio enfatiza:

“La noción misma de que antes las cosas funcionaban bien y que bastaría con retornar a ese mundo idílico sonaba muy bien en la coplas de Jorge Manrique, pero no constituye un proyecto razonable para lidiar con los enormes retos que el País enfrenta”.

Lo que Rubio no dice es que, cuando se impuso el sistema que ahora se condena, México no rebasaba los 20 millones de habitantes. Hoy el reto para el siguiente gobierno, es de 100 millones más.

Pero digamos, ¿quién es Jorge Manrique que tan airosamente cita Rubio? Un poeta del Siglo 15 considerado como uno de los clásicos de la literatura española, quien nos heredó las Coplas por la Muerte de su Padre, y en una de ellas nos recuerda:

“Recuerde el alma dormida,/avive el seso y despierte contemplando/cómo se pasa la vida, cuando se viene la muerte tan callando; cuán presto se va el placer,/cómo, después de acordado, da dolor; cómo a nuestro parecer,/cualquier pasado fue mejor”.

“No se engañe nadie, no,/pensando que ha de durar lo que espera/más que duró lo que vio,/pues que todo ha de pasar/por tal manera”.

¿Conformista? ¿Visionario? ¿Qué diría don Jorge si fuera invitado a las próximas elecciones? ¿Acaso, como algunos agoreros pregonan: todo tiempo pasado fue mejor? ¡Que el lector juzgue!

En Noroeste de la

región norte, los

lectores quieren

más lectura

Hugo Eduardo Zárate López, de Los Mochis, nos envió este mensaje que por sí mismo se explica:

“El martes 08 de Mayo de este año tuvimos la necesidad de viajar a Culiacán mi esposa y yo. Soy suscriptor del Noroeste Los Mochis y lector del mismo periódico desde sus inicios, por lo tanto compré la edición de ese día y aquí en Los Mochis me puse a hacer comparaciones entre las dos ediciones.

Mi primera observación es que en la edición de Culiacán aparecen 16 colaboraciones de reconocidos columnistas y en la de Los Mochis sólo 8. En la edición de Culiacán conté 68 páginas y en la de Los Mochis 48 y en formato reducido, creo que se llama tabloide. Cuesta 10 pesos en Culiacán y 8 pesos en Los Mochis, promocionándolo en 5 pesos.

En la edición de Los Mochis encontré 4 páginas (la 5, 17, 40 y 8C) con publicidad propia del periódico... Revista VIP Noroeste, Noroeste maquilas y colección Disney de inglés, el 8.33 por ciento del contenido. Mientras que en la de Culiacán sólo aparecen 3 pero en tamaño reducido en las páginas 10B, 3C y 6H.

Lo que pretendo con lo anterior y para ser breve es que analicen los responsables de la edición de Los Mochis la posibilidad de disminuir el tamaño de su publicidad institucional para que en su lugar incluyan mas colaboradores. En Culiacán pudieron leer las colaboraciones de Carlos Loret de Mola, Guillermo Washington, Cuauhtémoc Celaya Corella, Alberto Barranco Echeverría, Jesús Hector Muñoz Escobar, Gnozin Navarro Barreras, Ernesto Diezmartinez Guzmán y Julio Bernal y en Los Mochis, no.

Tengo información en el sentido de que con esa presentación reducida y formato diferente al de Culiacán, se han podido colocar mejor que con las hojas grandes (no sé cómo se le denomina) pero lo único que sugiero es que nos den oportunidad de leer a todas las colaboraciones de sus columnistas disminuyendo su propia publicidad”.

No le falta razón al comentarista. En la preocupación del Corporativo Noroeste está el ir mejorando las ediciones, no sólo del norte, sino también las del sur. Razones de estructura y de reordenamientos financiero han limitado la velocidad que se quisiera.

Pero lo que ha de estimular que las ediciones alcancen una equidad estatal, dándole a cada región la importancia debida, es precisamente lo que Zapata López reclama o recomienda.

Estudios de mercado y de preferencias tanto en lecturas como de lectores han dado por respuesta la necesidad del cambio en tamaño, sin descuidar la equidad entre contenidos informativos y espacios publicitarios. Y la recomendación ha sido que dicho cambio se vaya haciendo paulatinamente, al tiempo mismo de que el lector muestre sus preferencias, como las que ahora nos señala el suscriptor mochitense.

Ojo cabeceros: los encabezados deben responder fielmente a los contenidos

Han sido frecuentes los llamados de atención de los lectores sobre el abuso de quienes titulan las notas periodística, cuando éstos cabecean con noticias que no corresponden a los contenidos, o cuando, para darle mayor impacto a una declaración pública o privada la ubican en rangos institucionales o gremiales, distorsionando así la credibilidad de las notas informativas.

Un ejemplo: el pasado 13 de mayo en primera página de primera sección se publicó como noticia principal lo siguiente: “Demandan Partidos seriedad a Malova”, y a continuación en la secundaria añade: “Para el PRI y el PT, al ponerse una máscara de luchador, el Mandatario estatal ridiculiza los problemas que padece el estado, como la violencia y la falta de empleos”. Firma la nota Noroeste/Redacción.

Fuera o no acertada la observación -aquí todo es cuestión de costumbre, protocolo, formalidad o estilo de gobernar-, lo cierto es que las observaciones atribuidas a los partidos, sólo eran opiniones de dos de sus miembros, uno Magarita Urías Burgos, secretaria general del PRI, y otra de Leobardo Alcántara Matínez, comisionado estatal del PT; pero en ningún caso de la comunidad partidaria, ni mucho menos declaraciones públicas u oficiales de los partidos.

Generalizar –muy común aún en las encuestas- opiniones que no tienen fundamento institucional, pareciera una responsabilidad del medio informativo que no debe atribuirse y menos prestarse a la distorsión. Asunto, sin duda alguna, que el periódico debe corregir en blindaje a su credibilidad.

adrian.garcia

@noroeste.com

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